
¿Por qué una respuesta rápida realmente reduce la factura de energía?
La mayoría de los ingenieros piensan que “respuesta rápida” es simplemente un indicador superficial, algo como una mayor velocidad de arranque del coche. Pero cuando se trata de hornos rotativos con calentadores de cerámica, esa rapidez es precisamente lo que permite ahorrar dinero.
El problema con los elementos calefactores tradicionales es que son pesados. No solo en términos de peso, sino también en términos de “masa térmica”. Tardan mucho tiempo en calentarse y aún más en enfriarse.
Esto provoca un problema conocido como “sobrecalentamiento”. El controlador indica al calentador que se detenga a 200°C, pero el elemento sigue emitiendo calor, lo que hace que la temperatura suba a 210°C. Ahora hay que luchar contra el propio equipo para recuperar la temperatura deseada. Es una pérdida de tiempo y recursos.
Utilizamos mezclas específicas de cerámica para evitar este retraso. Estos calentadores alcanzan la temperatura deseada en segundos. En cuanto se alcanza la temperatura deseada, la alimentación eléctrica se interrumpe. No hay calor residual, ni necesidad de adivinar qué está pasando, y tampoco hay que pagar por energía que en realidad no se necesita.
Además, en los hornos rotativos, las piezas se mueven constantemente entre diferentes zonas. Si los calentadores son lentos, las piezas pasan demasiado tiempo esperando a que el calor llegue hasta ellas. Peor aún, podrían dañarse debido a que los calentadores no pueden enfriarse lo suficientemente rápido.
Con una respuesta rápida, el calor se distribuye tan rápido como gira el horno. Se puede ajustar la temperatura en el momento exacto en que una pieza entra o sale de una zona. Es preciso y eficiente.
Pero hay un problema: estos calentadores de cerámica son muy exigentes. Se encienden y apagan constantemente para mantener las temperaturas dentro de los límites deseados. Si se intenta utilizar relés baratos y lentos, se dañará el panel eléctrico.
No se puede escatimar en los cables. Se necesita un equipo de conmutación de alta frecuencia que pueda soportar estas condiciones sin dañarse. Si se maneja bien el aspecto eléctrico, todo lo demás será sencillo.